lunes, 22 de diciembre de 2008
Este bisiesto
El recuento me deja una luna gigantesca, un amor distinto, una obsesión finalista y mucho más.
Serrano en mis oídos, un cariño distinto en mi espalda. La familia, la familia no me lo creo. Es como si acabaran las guerras barbaras. Es increíble como se resolvieron tantos problemas en el plano familiar en un solo año. Cosas que, siempre pensé no tenían solución, ahora cambiaron totalmente de panorama.
La extraño y este año ya se me fue sin que fuera capaz de olvidarla o declarar su entierro. Eso es lo malo, pero no voy a dejar que una mujer me ahogue. Al menos, según S., me voy a obligar a no ahogarme, no más.
En fin lo mejor que me quedó es la noción de que se vivió y se aprendió muchas cosas. Parece que fue un muy pequeño paso, para el observador inexperto hasta puede parecer un paso en retroceso o al vacío, pero el que sabe puede notar que fue ese pequeño paso que se toma para agarrar impulso.
También es cierto que cumplí con mis metas para este año. Logre vivir por la libre y liberarme de muchos fantasmas. Descansé de la carrera eterna y en medio de todo eso tuve tiempo para detenerme y analizar el contenido de mi alma. No me gustó tanto lo que vi dentro de mi, pero al menos ya sé por donde es que hay que intervenir mi espíritu.
2009
El 2009 pinta negro como el solo. No importa. Me propongo sacarle más provecho que a ninguno. Recuperar el ansia de superación y alcanzar muchas metas. Voy a terminar la tesis, al menos dejarla muy bien encaminada, que es lo más difícil que me propongo. También regresare a la U y volveré a querer aprender. Me voy a enamorar otra vez, que digo otra vez, otras veces...
Voy a ponerme en mejor forma, lo cual no es muy difícil. A Ferbos también lo voy a poner en forma. Seré un mejor amigo, un gran consejero.
voy a dejar mi empleo para arriesgarme a vivir mejor y voy a salir del país. Eso es lo que voy a hacer este 2009.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Un libro
miércoles, 3 de diciembre de 2008
El subibaja
Que si deja de pensar en aquello y se concentra en lo otro, mejor y con un grado de desviación hacia la adaptación de una verdad y algunas mentiras con la mayoritaria suma de alguna sonrisa, tal vez un abrazo y luego los ojos brillantes.
Pero no funciona, porque controlar el pensamiento no es una de sus virtudes. Entonces se pierde y se sienta con la mirada perdida en el horizonte, a que la brisa del mes le choque en las niñas de los ojos para simular que las lágrimas provienen del exterior y no de la depresión.
Un trago de cerveza, tantos jalones de cigarro, alguna copa de vino y mucho y muchos tragos de whisky, no ayuda. entonces se dedica al ejercicio y por una hora no piensa más que en como evitar ahogarse, así que olvida por un instante como esta el mundo. Pero acaba y tiene que caminar regreso a casa, en un trayecto lleno de memorias que hace que se le vuelvan a pegar todas las malas sañas que le acompañan desde hace semanas.
Rodea el tema, lo esquiva, lo ataca por detrás, lo laza y lo ata. Le cae encima y lo marca con un sello, pero aún es incapaz de redescubrir la verdad.
Así que se sienta en la mesa de la esquina, escribe un par de poemas y mira a la mesera con ojos de niño lindo, le sonríe a la muchacha que se sienta junto a él, luego paga el café y apaga el cigarro. Se dispone a huir y corre hasta llegar a la puerta de la esquina. No contempla más que un hondo y vacío hueco que se escapa por el color azul de su ventana.
Finalmente piensa que no es nada y que mañana o el otro año estará mejor. Intenta sonreír y dice que esta bien cuando alguien le pregunta sobre su estado de ánimo por el messenger. Pero suerte no, suerte no tiene definitivamente.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
El Sabatino
Parece que hoy no tiene hambre y para peor no hay algo apetecible que comer. Quiere pedir algo express, pero esta corto de dinero y no le gusta llegarle a la comida rápida a menos que sea en compañía de una hermosa mujer.
La tradición sabatina de su infancia. cuando su mamá aparecía y lo llevaba al Burger King más cercano se le quedó marcada de por vida. Así es que esos restaurantes guardan un velo de solemnidad para él. Así es que confunde la comida basura con el manjar de los reyes. Todo por un poco de compañía. Y ahora que se siente en el fondo y confunde cariño con atención y mentiras con verdades, se pregunta que tan hondo caló la ceremonia sabatina de su infancia.
Ya había probado la soledad millones de veces, pero esta vez parece distinto. Parece que no es soledad, que su amante secreta no le visita aún. Esta a un paso de aceptarla en su vida, siempre a un paso.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Madurez / Negación
Nací en una generación en la que el matrimonio arreglado ya no es una opción y tenemos (fuera de nuestras cabezas acomodadas al menos) la opción de elegir el libre albedrío y transformarnos en el sentido que el deseo lo exija.
Pero tanto lujo de detalles nos aleja del sufrimiento, aparentemente. No esta bien visto quejarse de lo que uno un día eligió.
Y esa es la verdadera mentira. Que podamos escoger. Cuando la mayoría de nuestras elecciones responden a la suerte, la salud o el dinero. Mentira que podemos hacer lo que queramos. O cuando fue la última vez que alguien cumplió su impulso o se comprometió por un capricho.
Estamos atados a esta realidad y corremos hacia donde ellos dicen. Si dicen que hay crisis hay que tolerar lo que sea y recibir el castigo de los pecados de otros. Dejar que las empresas supriman cada día más derechos laborales con la excusa de "ahorrar". Cuantas familias se quedan sin sustento a la medida que las ganancias se siguen disarando.
Que pasa de esta vida donde esta prohibido sufrir, aunque el sufrimiento sea grande y cosa de todos los días. Es que solo por el dinero y la muerte vale la pena llorar. En realidad queremos vivir en un mundo sombría y cruelmente gobernado por esas dos deidades (dinero y muerte). Uno manipulado por quienes lo tienen y otra implacable, impredecible, indómita, con quien no se puede negociar si no es por la intervención divina de un Dios inexistente. Es que ni dinero acepta la maldita muerte, solo nos lleva o se lleva a nuestros seres queridos cuando le da la gana.
Maduremos, pero hagamoslo como seres íntegros, sin dejar nuestras emociones en el camino. Porque, de que sirve el esfuerzo si vamos a suprimir nuestro llanto ante la derrota, si no vamos a sentirlo. De que?
Crecer con la cara empapada, de sueños, de imaginación, de risas y de juegos. Y la imaginación que no la toquen, que no la piensen cobrar, porque es lo más sagrado que me queda.
Veánme, otra derrota y no aprendo. Pero ya decidí que no quiero aprender, solo quiero conocer, experimentar y besar tus mejillas frías de tanto llorar.
martes, 18 de noviembre de 2008
También
A él también le da por olfatear mujeres y bajar la cabeza para pedirles cariño sustituto.
Eso me pone triste por él. Pero al menos, a él no le toca contestarle el teléfono o aguantarse la tentación de llamarla ebrio en la madrugada. Al menos él no siente esas ganas de escapar ni el mundo que se le viene encima.
Al menos...
Ya va mejorando, eso si. Ya come más y duerme un poco menos. Ya se ve sonreír más de vez en cuando y no se desespera tanto.
Creo que él ya sabe que ya llegará otra a la que también pueda amar. Ya me celará por otra compañía.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Looser
Lentamente el trabajo y la ausencia de fantasias lo va consumiendo todo, hasta que no que más que un maricón cobarde y aburrido. Un ser deprimiente que llega a sentirse tan encerrado/cerrado que se vuelve loco por relajarse un poco y cometer alguna estupidez. Pero cuando lo hace esta tan poco habituado que no hace más que verse looser.
Así comienza uno a undirse. Primero es la fase de las estupideces, de las que uno se levanta al día siguiente con este gomón moral de la puta.
Pero el ser looser se va a poderando a tal grado del inconsciente, que se llega a la etapa de fondo, donde las babosadas siguen pasando y ya no es por culpa de uno, si no que simplemente se esta hundido.
Luego se llega a la parte más critica y patética de la condición humana, cuando el llanto se vuelve habitual y uno suele amanecer con la cama mojada y fétida.
Si la vida es de sube y bajas. Espero encontrarme ya en el fondo, porque en serio necesito una subidita.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Fue un gran día
Pasó la noche y la madrugada viendo películas y maquinando historias que le acompañaron hasta en el rato de soñar.
Miró el cielo razo con decepción e inició el conteo de las situaciones. Tenía algo de hambre, no muchas ganas de orinar y... Algo nuevo, más viejo. No estaba el sabor amargo en su paladar. Sintió calor, observó que la luz era más cálida que cada mañana y calculó que debía ser tarde. Sintió calor. Abrió la ventana y una brisa como de elevador, como marina, como de salvación, ahogó ese cuarto que desde hace poco más de dos semanas se siente solo y abandonado. Las historias de la noche pasada seguían en su cabeza y algún que otro sueño fue liberado por su inconsciente.
Allí quedó, entre dormido entre despierto. Soñando, peleando con la imaginación para darle forma a una escultura de fieltro y mascullando el himno para una futura novela. Quedó no más solo y solo se sintió bien. Pensando en las aventuras de caballeros brillantes, hijos de príncipes reconciliadores. La soledad aprovechó la mueca de sonrisa que él hizo cuando entró a la habitación navegando sobre una de esas ráfagas de viento que inundan el alma. Aprovechó y le hizo el amor. Lo quiso, lo reconfortó, lo amó y le permitió viajar a universos fríos que quieren ser enamorados. Aprovechó y le regaló la pasividad de quien se siente solo pero tranquilo, abandonado pero liberado.
La maravilla de olores que reproducía y recordaba entre los sueños mojados de su pura inconsciencia fue detenida por el estomago. Éste, celoso por la falta de atención. Molesto por toda la pasión concentrada en la imaginación y la entre pierna, gruñió. Gruñió y gruñió hasta que logró separar a los amantes. La soledad partió así como vino y dejó un marullo de autopista tras su partida. Él no quiso negociar con el terrorista estomago y no cedió a los caprichos de las necesidades mundanas de comida. Empero, la imaginación si lo hizo. Lo hizo por divertido, porque siempre esta dispuesta a jugar con los sentimientos. Le trajo a su mente pasteles, queques, chocolates, arroces, canapés, carnes jugosas y ensaladas frescas. Casi no lo logra. Hasta que recordó, la imaginación, que con la pasta se manipula fácil a este tipo. y Así lo hizo. Con solo evocar el olor del tomate en salsa consiguió levantar de golpe al vagabundo.
Ni un trasto limpio. Una cocina desastrosa y cochina bajaron los ánimos de un gran almuerzo. El sustituto, una salchicha, sirvió para calmar los anhelos terroristas del estomago. Luego lavar y ordenar, que si la cocina se disponía a servir de santuario no podía quedar ni una mancha. Cocinó todo. Todo lo que encontró y cuyo aroma le pudiera evocar tiempos mejores. Cocinó y cocinó. Cocinó y olvidó. Se olvidó hasta de vos.
Olvidó tanto, que olvidó el tiempo. Para cuando notó que la noche le acompañaba desde hace un buen rato, ya era tarde. Tuvo que cortar la cocción de la pasta, acelerar la salsa y picar como loco las cebollas y los chiles. Tirar los hongos como si no importaran y salir escabullido de la cocina al baño. Antes de que acabara de enfriarse el puré él ya estaba peinado, vestido y perfumado; en carrera hacia el teatro. La larga fila, las caras enemigas y el sentimiento de que debió de haber aprovechado para hacerle conversación a esa tierna mujer que le pidió prestado el programa. Nada pudo arruinar el buen ánimo que dejaron todos los olores de especies en su cabeza. La Macha llegó tarde y apurada, pero con una sonrisa de buena compañía envidiable. El espectáculo no fue malo ni bueno, solo divertido. Cuentos de desahogo se mezclaron con canciones corta venas y algunos silencios que le permitían recordar a su ex. Entonces pensó que ese show era como su vida actual. Algunos ratos lindos, otros aburridos, tantos melancólicos y muchas muchas risas y buenas sonrisas. Así fue la noche.
Una cerveza en el bar de Rita y ese sentimiento de superación que habita ese lugar se le impregnó en la chaqueta. Pronto salió huyendo al encuentro de un romance nocivo, una cura al mal de amores, un ave de paso.
Cervezas y risas, cuentos y aventuras pasadas. Uno que otro lance en búsqueda de alguna trompa cómplice. Al final un beso de despedida y una sesión de psicoterapia con la siempre inquisitiva K. Y ojo que la K no es para guardar anónimo, ese es su nombre verídico.
Despedida de amigos y camino pronto a la alcoba para descansar, que el mundo inicia otra vez mañana.
En la cama antes de dormir se dejó hacer el amor otra vez por la soledad. Un suspiro y la mirada otra vez al techo. Esta mirada ya no tiene decepción.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Poquitas, poquitas cosas...
Algo bueno, quizá lo único, es que acomodé y limpié mi cuarto. Bueno fue una limpiadilla, no mucho. No más levantar el polvo y cambiar de lugar las cosas. Pero eso limpió un poco mi mente y me permitió dormir sin tos en un ambiente más libre de polvo.
En un bolsito eché todas las cosas que encontré de ella. Fueron tan poquitas las cosas que encontré, tan poquitas, que me di cuenta que ya te habías ido. Emprendiste la retirada hace mucho, puede que empezaras desde que empezaste con él. No sé.
Estoy enredado y comprendo muy pocas cosas. La verdad, solo sé que acomodé un poco mi cuarto y eso me hizo sentirme más cómodo. O acomodado, no sé como describirlo.
martes, 7 de octubre de 2008
El mundo abajo
Firmemente creo que la esperanza solo existe cuando estamos despiertos, por eso este tipo de acá, que escribe con antifaz, no deja de soñar cada segundo del día. Digo que el dilema es vivir un sueño o soñar la vida, pues elijo soñar cada mañana.
Después despierto, me doy cuenta que un monito por ser humano son muchos monitos y que eso es imposible. Además que no hay nada que ocultar en el cielo ni nadie quien lo oculte. Me doy cuenta que son mentiras.
Dejo de dormir y reconozco un mundo atacado, acabado si se quiere, por los mismos seres humanos. ¿Será que somos nosotros monitos? No sé. Solo sé que la forma de resolver el mundo es soñando, pero soñando DESPIERTO.
Sigue soñando con los ojos abiertos, solo así se puede...
jueves, 25 de septiembre de 2008
ÓLEO
Volver a lo perdido y encontrar las causas de lo encontrado. Las mentiras de pasados mejores.
El visor para observar lo que fuiste tiene un color rosa, como un vaho tierno entre las piernas. Un color engañoso.
Porque las mentiras existen hasta dentro de mi cabeza.
Recuerdos de sonrisas, que recibo con nostalgia y un pase de sombrero.
La pierna que se cruza, o el olvido que dobla la esquina.
Es solo un pensamiento, pero cada noche, al albor de la madrugada, cuando la luna ya no ilumina mi sentir, el hado siempre me lleva al sur, entre tus orgasmos y mis pasiones irreprimibles.
Son tantas las mentiras, que una de esas borracheras me atreví a decir te amaba.
Luego me metí no se qué, ni se por dónde, y me arrepentí de mis fallos.
ILUSO.
Pero son mentiras.
Fue tu culpa y no, no me arrepiento. NUNCA…
Óleo de mujer con sombrero
(Silvio Rodríguez)
Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura
debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.
Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura
que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.
La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias,
se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.
Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota
y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.
Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno,
me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.
(1970)
lunes, 22 de septiembre de 2008
Blues

Algo anormal que se salga de la cúpula.
La magia de un sueño y el viaje a tu cueva de listones y corcheas.
El reencuentro de lo perdido en miles de maravillas viajantes de las niñas de tus ojos, que no. Lamentablemente no son azules.
Y ojo, que no es del color azul del que hablo.
Solo que quiero escribir algo azul.
Como así, como un sabor o un dolor. Es como un beso pero no es así. Es, es...
Es simplemente que a mi vida hoy en la tarde, a las 5:31 p.m. que son ya, le hace falta ver la ventana y encontrarse un poco de azul.
Quiero azul, y si puedo, regalarte algo de azul.
No del color sino del azul que habita en mi cabeza.
AZUL
"Bueno".
viernes, 5 de septiembre de 2008
Obituarista

No sé si el termino existe. Hay una nueva profesión a la que podría decirse que yo podría llegar a aspirar. Esa es la de obituarista.
¿Por qué?
Es fácil. Hablar de los muertos, pues siempre se habla bien. Va usted a titular "Viejo tacaño", "Demócrata engañado", pues no. Solo bien se puede hablar. Tampoco se pude escribir de lo poco, no se puede decir que frío ni que tibio. No se pude decir así por así "Futbolista mediocre", mejor se dice "Amante del futbol", y en lugar de resaltar su poco talento, se dice, así por ejemplo, que "Apasionado inquebrantable", o "Nunca se rindió". Cosas así. De los muertos solo bueno. Un trabajador incansable es un trabajador incansable. No un tipo poco socializador.
Nada de eso. Que muerto no es malo. Es el trato entre los vivos y los muertos. Nosotros, los vivos, les perdonamos sus pecados y reímos de sus faltas. Ellos los muertos ni palabra. Así por así, asunto arreglado. Un acuerdo de yo te doy y tu no devuelves. No hay nada de más mal gusto que un muerto que se devuelve, y peor si es para discutir. "Que es mentira, yo no fui tan malo como vivo. Robé y pegué a los perros, pero no te fijes en eso, solo recuerda lo bueno", algo así diría el susodicho muerto.
Además los obituarios tienen un yo no sé qué. Una magia particular. Talvez se cifra en el hecho de que el muerto no puede reclamar que le gustó o no le gustó lo que se dijo. Sobre todo, nunca se ha visto a un muerto entablar una demanda legal por que no le parece lo que se publicó a su nombre en el obituario.
¿Por qué soy bueno?
Mi cabeza ya creo por adelantado mi obituario, el de mi familia y el de mis conocidos. Pues así es. Leyendas de muertos que cargan a mi espaldas...
jueves, 7 de agosto de 2008
Dejo de soledad
miércoles, 6 de agosto de 2008
Una cita
Los Simpson
No me gusta mucho eso de andar citando, menos algo superfluo como Los Simpson. Pero esta frase me pareció genial para describir un oficio que se ha hecho tan mundano y plástico como el periodismo. También el sentido de realidad en que se deja caer la mayoría.
miércoles, 30 de julio de 2008
Idiota

(Historia -lección- de como llegó a este blog)
Entre la amargura y la vuelta de aquella esquina. Se perdió. Al poco de andar, ya no recuerda, de donde vino o por quien vino. Par donde va, es un misterio que solo reconoce aquel quien jala las cuerdas. Una tarde, cuando el sol se dispersaba entre las nubes de la lluvia próxima, intentó recordar. Aclarar sus nublados y definir de donde venía o para donde iba. Qué hacer consigo mismo. Y porqué, para qué, por quién o a dónde. Tantas preguntas de su destino.
Cayó del árbol sagrado, sin pedirlo. Vive entre los hombres desde hace tiempo. Poco a poco la verdad se oculta y la realidad se impone. Olvida a cada segundo su persona, mientras un nuevo ser se apodera de él, se impone y se reconstruye; sin preguntar sus deseos. El bien menos el mal, multiplicado por la fórmula mágica de 1,3… se convierte en la ecuación que le dice matemáticamente e inequívocamente que escribir. TONTERAS. Pensó al principio. Que el mal es imposible de medir, que el bien no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no lo tiene. TONTERAS. La vida no es blanco y negro. No pasa.
Poco a poco el hombre le enseñó. El hambre es relativa. La pobreza es una elección. El dueño es el derecho encarnado. Así aprendió lo más triste de este mundo. Aprendió que este mundo no tiene corazón y que el corazón es para idiotas. Idiotas los que creen salvar a un mundo mejor.