miércoles, 29 de julio de 2009
Tres promesas, una duda y el silencio
Hay tres promesas que me hice pero que no dependen de mi. También ocupo inventar una explicación viable al hecho de que llevo dos semanas sin poder escribir ni pio.
lunes, 20 de julio de 2009
El duende de Tibi


Esa niña tiene en el patio un duende con disfraz de monstruo. La cosa más tierna de la montaña habita en una madriguera que un pequeñín conejo dejo tras su paso por la vida de una infancia.
El duende, no el conejo, usa garras de plástico parecidas a las de wolverine, colmillos de plástico tipo drácula y una de sus orejas esta algo descocida y cae sobre su cabeza como un péndulo. Como es de esperarse, es chiquitillo, panzón y muy cabezón.
Ese traje es café, de peluche barato. Ni arrugado ni suave ni muy peludo ni despeluzado, solo peluche barato y ajado. En la nalga derecha un parche en forma de pato hace de remiendo para un hueco que un pájaro picotón le ocasionó. Siempre esta sucio, pero no huele mal. En la piel lleva clavada la fragancia de tierra mojada y café negro.
El duende quedó atrapado en el patio de la niña hace años cuando apenas era un duendecillo bebe. Aunque no ha crecido mucho, ya tanto tiempo ha pasado que el deseo de volver a su hogar se esfumó al tiempo que su corazón se volvía más y más curioso por la pequeña moraviana y surgió una amistad furtiva en la medida que el "monstrico" se colaba por debajo de las cobijas las noches alisias.
Se disfraza por miedo. Para asustar a los cazadores y los cabezones, finge ser un monstruo.
martes, 14 de julio de 2009
Es odioso que la vida imite a la literatura
La vida no es como la literatura.
Eso no es justo.
Porqué hay quienes tienen cuentos de hadas y yo no tengo Nunca Jamas?
Es, acaso, justo que unos tengan su historia de novela y uno tenga una historia barata.
Al rato eso es la diferencia, el valor de las historias.
Las vidas bonitas se reservan a la ficción.
Si yo fuera rey, ninguna historia bonita sería publicada como noticia, solo como ficciones.
jueves, 2 de julio de 2009
Soy un inventario (creo)
Siempre supe que iba a volver. Por eso fue que este blog no ejecutó el suicidio.
La verdad me hacía falta esa franquesa falsa del blog y puede que nunca abandone este vicio --o algún otro-- en mi vida.
Lo que me trae de vuelta es las ganas de contar que quiero vivir vidas ajenas. Esta idea mía de irme a vivir un tiempo en otro mundo es solo por esa necedad de saber al más mínimo detalle como se vive si no se es J.
Pero más preocupante es que a falta de posibilidades materiales de conseguirlo, creo que ya empecé a "ajenizar" mi propia vida.
El pasado día me senté a pensar y recordar historias de mi vida. Lo curioso es que estas historias, por más recientes que fueran como el cuento de la golpiza, ya no eran recuerdos míos sino recuerdos fabricados. Algo como esos recuerdos que uno siente no son suyos, aquellos de la infancia que parecen más como una película que los padres y familiares armaron en nuestra cabeza.
Realmente no recuerdo haber perdido el habla por el trauma, pero tengo en mi mente la imagen de un chiquito gordo y mudo que llora en la ventana viendo los perros pasar. Esto porque en mis regresiones de infancia siempre hay perros presentes de alguna u otra forma (en un recuerdo es un perro quien me habla en lugar de mi papá, por decir algo).
Creo que esa es una forma de sobrevivir a los golpes, viéndolos como se ven las películas de acción.
He aquí lo peligroso: en esas películas el guión puede cambiar. A todos, lo más seguro, nos ha pasado que nuestra madre nos corrige en algún recuerdo y entonces éste tiende a cambiar para ajustarse a la más precisa versión materna.
Pues es un truco que uno puede aprender, cambiarse el guión. Ahora que: ¿quienes somos si nos lo inventamos?
Nota del editor: la palabra franqueza en el segundo párrafo está deliberadamente malescrita. (Mal escrita también lo está).
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