miércoles, 21 de diciembre de 2011

Es así por qué. Uno es lo que es, no lo que fue y jamás lo que será: Uno puede perder tiempo en lo que pudo ser.

martes, 13 de diciembre de 2011

El asunto es que me siento bien con vos
Pero cada día con vos me quiero menos

jueves, 7 de julio de 2011

Le duelen las manos, mas no se las puede acariciar, no quiere soltar pista.

El joven lo mira y lo mira. Un juicioso apresurado se asoma de los ojos del imberbe. Pensar, de no haber renegado la profesión sería Beto quien le miraría juiciosamente y no el inexperto quien observa al maestro como chunche viejo. Lee y relee -el joven, Beto ni los anteojos- los escritos del viejo. Beto molesto quiere chistar, quitarle los papeles y decirle una o tantas cosas de por qué es tan torpe o inexperto. Beto desespera y mastica la humillación entre su amarilla y roída dentadura. Cuando se es viejo lo primero que se pierde es el orgullo, la dignidad, luego la esperanza y así todo se va a como se va el tiempo, de segundo en segundo, lo que dejamos de segundo es lo que siempre más extrañamos. Lo primero no, con eso la cagamos.
Con desfachatez el joven editor pasa aquella crónica del día del Beto que escribió de Pelé. Es un pobre texto, cierto, pero no se perdona que pase como si nada un retrato escrito del mejor jugador que los ya cansados ojos de Beto hizo jugar.
La reunión acabó. Como todas. Se alargó más de lo necesario y para el final a Beto ya ni trabajo ni salario, quiere fumar y acariciar sus manos. Como duelen, las manos, y es diciembre, el peor mes para que un viejo busque trabajo.

No le van a llamar, nadie le quiere contratar, de nada sirve este trasto viejo, las miles ideas se repiten en la cabeza de Beto en el bus que lo lleva de vuelta a casa. Mira el desdeño del más viejo que paga el pasaje con carné y casi se siente dar un tiro. Solo sonríe, como lo ha hecho los últimos veintitantos años, cuando recuerda aquella tarde en que renunció al periódico con una escena sobrecargada de drama y orgullo. Se pregunta una vez más si se habrá equivocado. Cuarenta y siete malas novelas peor pagadas, dos exesposas y un hijo malagradecido que justo hace poco emigró del país le sirven poco para justificar su escape del periodismo aquella tarde de mayo, cuando decidió que no se dejaría podrir en un ingrato periódico. Para ser maltratado con ingratitud basta vivir. Lo sabe ahora, ahora que ya no puede volver el tiempo. Mira con celos al chofer del bus, al vendedor de frutas, al barrendero del caño, todos aportan algo al mundo, lo hacen menos hediondo al menos, ¿y sus cuarenta y siete novelas que bien le han hecho nunca a nadie?

El artritis duele, duele mucho. Ya no puede escribir mucho, cocinar es una tortuosa experiencia y hasta visitar el baño le recuerda a sus manos inútiles. Ocupa con desespero un empleo, algo de donde sacar una pensión y un seguro que le provea de las inservibles cremas y tratamientos para evitar los dolores del artritis. Más que eso, ocupa ocupar su tiempo ahora sin hijo ni perro, ahora sin amigos y sin esposa, ahora que siempre hay tiempo para todo.

sábado, 4 de junio de 2011

Hoy es sábado y no puedo evitar pensar que si siguieras viva no estaría yo de goma. Que si anduvieras por aquí, podría estar esperando unas papas con hamburguesa y unos taquitos de soda. Podría ir yo mismo por mi comida, pero no encuentro mi gorra y tampoco unos zapatos adecuados. Me he dicho una y otra vez que debo aprender a encontrar mis propias cosas y no depender de vos, pero también te culpo por haberme acostumbrado a ser siempre tan buena conmigo.

Otra vez caigo derrotado y como aquella madrugada te extraño, me juro que no te voy a llamar, que no voy a dejar que este texto barato vea la luz y que ni un correo te voy a mandar.

Quiero creer que tus palabras de que vamos a estar mejor son ciertas, pero que tanta fé puede tener un tipo con la cabeza desacomodada.


PD: Este antojo de papiolas también es tu culpa.

lunes, 16 de mayo de 2011

Cartas

Tengo ganas de leer cartas pasadas. O escribirle cartas a alguien del pasado. Contarle como casi nada a nada ha cambiado en mi vida y que a veces me siento orgulloso de eso y a veces me siento ofuscado. Que mi cabeza sigue sin orden por más que pienso que se ha acomodado. Acumulo calma por montones que luego desperdicio en un instante. Que aún no me atrevo a curar esa misma raspada en la pintura. Que por un momento me creí "grande" y que en una noche me volví a ser pequeño. Que el comejen en el techo de mi cama hace un ruido espantoso y me aterra pensar que puede ser una señal de una decadencia recién iniciada en el momento justo de su partida. Puede que darle permiso de apartarse no haya sido una buena idea. Aunque aún vaga la posibilidad de que fuera lo mejor que se podía.

Podría contarle que aún detesto tomar decisiones y que he decidido dejar de hacerme caso cuando se trata de decidir. Pero se me hace este colocho porque no sé si debería o no decidir.

No he decidido si es cobardía o valentía el sinónimo más adecuado para agregarle a esto entre vos y yo, o en realidad es un 'no es nada'.

martes, 13 de julio de 2010

Abro mi Fundación de la Crítica Urgente

"La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), en una nota difundida hoy, recomienda evitar la expresión 'dar credibilidad' y sustituirla por 'creer' o 'dar crédito", así inicia una noticia de largo alcance difundida por la red.
Y yo no he parado de reírme por lo absurdo del español urgente. No mentira, lo de la Fundéu ya lo conocía y siempre me ha dado gracia por la urgencia del idioma y por que nunca he sabido de donde putas se sacaron la tilde (no soy filólogo pero nunca he tildado la é en español), pero bueno ellos que están tan urgidos habrán de saber lo que hacen.
Ahora lo más curioso es que se llamé Fundéu BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria). Resulta que en estos tiempos hasta las fundaciones del idioma tienen el nombre viciado por el patrocinio, al mejor estilo de los equipos de automovilismo o de ciclismo. Como si lo de Urgente no los dejara suficientemente mal parados y chavacanos, le ponen la marca al nombre para restarles aún más caché y respeto. Por mi parte, yo si que no les doy nada de credibilidad a esa gente. Además, la comparación con el patrocinio en los deportes me hace cuestionar la posibilidad de que existan otras fundaciones de español urgente patrocinadas por otras marcas que compitan por ser el mejor corrector urgido del idioma (algo como Fundeú Pizza Hut -que la tilde de por si es caprichosa y la pueden colocar donde les de la gana-).

De mi lado he decido lanzar la Fundación de la Crítica Urgente, para criticar las tonteras urgentes que me encuentro diariamente, todo con mucha urgencia. Aún no decido si su labor se difundirá en un blog, un sitio web, una revista o un diario popular de esos que tienen fotos de culos en la portada (esta es la opción más viable), pero de lo que si estoy seguro es del nombre: FUNDECRITÍCAURGE (yo también me arrogué el derecho de ponerle la tilde donde se me diera la gana).
Ahh, lo otro que me falta es una marca patrocinadora para empezar a andar y ponerle un nombre chiva y llamativo como Fundecritícaurge Durex o Fundecritícaurge Laxantes Sal de Picot, por si conocen de un alto ejecutivo que se pueda interesar en la propuesta.

Que bueno que fundo mi nueva empresa un martes 13...

El volcán

Que si hubieramos ido al volcán aquella vez y de corregir el error inicial de considerarte una niña, todo fuera como siempre. Saltar de una rama a la otra sin dar un respiro ni tiempo a sentir/disfrutar la soledad.
No le habría pegado a un taxista o escupido en la camisa de hugo. Nada de Guanacaste o la fiebre al anime. Puede que tampoco quique ni el soldadito de plomo o sabores del estilo. Je, hay un rechazo que si sería bueno haber evitado.

Es decir, sería todo como lo mismo. Muchas cosas conocí, pocas aprendí.