Hoy es sábado y no puedo evitar pensar que si siguieras viva no estaría yo de goma. Que si anduvieras por aquí, podría estar esperando unas papas con hamburguesa y unos taquitos de soda. Podría ir yo mismo por mi comida, pero no encuentro mi gorra y tampoco unos zapatos adecuados. Me he dicho una y otra vez que debo aprender a encontrar mis propias cosas y no depender de vos, pero también te culpo por haberme acostumbrado a ser siempre tan buena conmigo.
Otra vez caigo derrotado y como aquella madrugada te extraño, me juro que no te voy a llamar, que no voy a dejar que este texto barato vea la luz y que ni un correo te voy a mandar.
Quiero creer que tus palabras de que vamos a estar mejor son ciertas, pero que tanta fé puede tener un tipo con la cabeza desacomodada.
PD: Este antojo de papiolas también es tu culpa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario