miércoles, 26 de noviembre de 2008

El Sabatino


Parece que hoy no tiene hambre y para peor no hay algo apetecible que comer. Quiere pedir algo express, pero esta corto de dinero y no le gusta llegarle a la comida rápida a menos que sea en compañía de una hermosa mujer.
La tradición sabatina de su infancia. cuando su mamá aparecía y lo llevaba al Burger King más cercano se le quedó marcada de por vida. Así es que esos restaurantes guardan un velo de solemnidad para él. Así es que confunde la comida basura con el manjar de los reyes. Todo por un poco de compañía. Y ahora que se siente en el fondo y confunde cariño con atención y mentiras con verdades, se pregunta que tan hondo caló la ceremonia sabatina de su infancia.
Ya había probado la soledad millones de veces, pero esta vez parece distinto. Parece que no es soledad, que su amante secreta no le visita aún. Esta a un paso de aceptarla en su vida, siempre a un paso.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Madurez / Negación

Parece que en este mundo desalmado la madurez se alcanza por medio de la negación. Del ser, del amor, de la derrota. De todo lo que se interponga en el camino. A Dios hay que matarlo si es necesario.
Nací en una generación en la que el matrimonio arreglado ya no es una opción y tenemos (fuera de nuestras cabezas acomodadas al menos) la opción de elegir el libre albedrío y transformarnos en el sentido que el deseo lo exija.
Pero tanto lujo de detalles nos aleja del sufrimiento, aparentemente. No esta bien visto quejarse de lo que uno un día eligió.
Y esa es la verdadera mentira. Que podamos escoger. Cuando la mayoría de nuestras elecciones responden a la suerte, la salud o el dinero. Mentira que podemos hacer lo que queramos. O cuando fue la última vez que alguien cumplió su impulso o se comprometió por un capricho.
Estamos atados a esta realidad y corremos hacia donde ellos dicen. Si dicen que hay crisis hay que tolerar lo que sea y recibir el castigo de los pecados de otros. Dejar que las empresas supriman cada día más derechos laborales con la excusa de "ahorrar". Cuantas familias se quedan sin sustento a la medida que las ganancias se siguen disarando.
Que pasa de esta vida donde esta prohibido sufrir, aunque el sufrimiento sea grande y cosa de todos los días. Es que solo por el dinero y la muerte vale la pena llorar. En realidad queremos vivir en un mundo sombría y cruelmente gobernado por esas dos deidades (dinero y muerte). Uno manipulado por quienes lo tienen y otra implacable, impredecible, indómita, con quien no se puede negociar si no es por la intervención divina de un Dios inexistente. Es que ni dinero acepta la maldita muerte, solo nos lleva o se lleva a nuestros seres queridos cuando le da la gana.
Maduremos, pero hagamoslo como seres íntegros, sin dejar nuestras emociones en el camino. Porque, de que sirve el esfuerzo si vamos a suprimir nuestro llanto ante la derrota, si no vamos a sentirlo. De que?
Crecer con la cara empapada, de sueños, de imaginación, de risas y de juegos. Y la imaginación que no la toquen, que no la piensen cobrar, porque es lo más sagrado que me queda.

Veánme, otra derrota y no aprendo. Pero ya decidí que no quiero aprender, solo quiero conocer, experimentar y besar tus mejillas frías de tanto llorar.

martes, 18 de noviembre de 2008

También

Se ve como triste, como cansado. Creo que él también la extraña. También le pasa que últimamente anda algo perdido.
A él también le da por olfatear mujeres y bajar la cabeza para pedirles cariño sustituto.
Eso me pone triste por él. Pero al menos, a él no le toca contestarle el teléfono o aguantarse la tentación de llamarla ebrio en la madrugada. Al menos él no siente esas ganas de escapar ni el mundo que se le viene encima.
Al menos...

Ya va mejorando, eso si. Ya come más y duerme un poco menos. Ya se ve sonreír más de vez en cuando y no se desespera tanto.
Creo que él ya sabe que ya llegará otra a la que también pueda amar. Ya me celará por otra compañía.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Looser

Que ray... ¿Cómo llega uno a convertirse en un looser?
Lentamente el trabajo y la ausencia de fantasias lo va consumiendo todo, hasta que no que más que un maricón cobarde y aburrido. Un ser deprimiente que llega a sentirse tan encerrado/cerrado que se vuelve loco por relajarse un poco y cometer alguna estupidez. Pero cuando lo hace esta tan poco habituado que no hace más que verse looser.
Así comienza uno a undirse. Primero es la fase de las estupideces, de las que uno se levanta al día siguiente con este gomón moral de la puta.
Pero el ser looser se va a poderando a tal grado del inconsciente, que se llega a la etapa de fondo, donde las babosadas siguen pasando y ya no es por culpa de uno, si no que simplemente se esta hundido.
Luego se llega a la parte más critica y patética de la condición humana, cuando el llanto se vuelve habitual y uno suele amanecer con la cama mojada y fétida.
Si la vida es de sube y bajas. Espero encontrarme ya en el fondo, porque en serio necesito una subidita.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Fue un gran día

El escape alterado de una motocicleta, de al menos 250 c.c., lo despertó. El ruido más bien. Miró el techo con decepción como cada mañana. Pero esta no era mañana, era tarde.
Pasó la noche y la madrugada viendo películas y maquinando historias que le acompañaron hasta en el rato de soñar.
Miró el cielo razo con decepción e inició el conteo de las situaciones. Tenía algo de hambre, no muchas ganas de orinar y... Algo nuevo, más viejo. No estaba el sabor amargo en su paladar. Sintió calor, observó que la luz era más cálida que cada mañana y calculó que debía ser tarde. Sintió calor. Abrió la ventana y una brisa como de elevador, como marina, como de salvación, ahogó ese cuarto que desde hace poco más de dos semanas se siente solo y abandonado. Las historias de la noche pasada seguían en su cabeza y algún que otro sueño fue liberado por su inconsciente.
Allí quedó, entre dormido entre despierto. Soñando, peleando con la imaginación para darle forma a una escultura de fieltro y mascullando el himno para una futura novela. Quedó no más solo y solo se sintió bien. Pensando en las aventuras de caballeros brillantes, hijos de príncipes reconciliadores. La soledad aprovechó la mueca de sonrisa que él hizo cuando entró a la habitación navegando sobre una de esas ráfagas de viento que inundan el alma. Aprovechó y le hizo el amor. Lo quiso, lo reconfortó, lo amó y le permitió viajar a universos fríos que quieren ser enamorados. Aprovechó y le regaló la pasividad de quien se siente solo pero tranquilo, abandonado pero liberado.
La maravilla de olores que reproducía y recordaba entre los sueños mojados de su pura inconsciencia fue detenida por el estomago. Éste, celoso por la falta de atención. Molesto por toda la pasión concentrada en la imaginación y la entre pierna, gruñió. Gruñió y gruñió hasta que logró separar a los amantes. La soledad partió así como vino y dejó un marullo de autopista tras su partida. Él no quiso negociar con el terrorista estomago y no cedió a los caprichos de las necesidades mundanas de comida. Empero, la imaginación si lo hizo. Lo hizo por divertido, porque siempre esta dispuesta a jugar con los sentimientos. Le trajo a su mente pasteles, queques, chocolates, arroces, canapés, carnes jugosas y ensaladas frescas. Casi no lo logra. Hasta que recordó, la imaginación, que con la pasta se manipula fácil a este tipo. y Así lo hizo. Con solo evocar el olor del tomate en salsa consiguió levantar de golpe al vagabundo.
Ni un trasto limpio. Una cocina desastrosa y cochina bajaron los ánimos de un gran almuerzo. El sustituto, una salchicha, sirvió para calmar los anhelos terroristas del estomago. Luego lavar y ordenar, que si la cocina se disponía a servir de santuario no podía quedar ni una mancha. Cocinó todo. Todo lo que encontró y cuyo aroma le pudiera evocar tiempos mejores. Cocinó y cocinó. Cocinó y olvidó. Se olvidó hasta de vos.
Olvidó tanto, que olvidó el tiempo. Para cuando notó que la noche le acompañaba desde hace un buen rato, ya era tarde. Tuvo que cortar la cocción de la pasta, acelerar la salsa y picar como loco las cebollas y los chiles. Tirar los hongos como si no importaran y salir escabullido de la cocina al baño. Antes de que acabara de enfriarse el puré él ya estaba peinado, vestido y perfumado; en carrera hacia el teatro. La larga fila, las caras enemigas y el sentimiento de que debió de haber aprovechado para hacerle conversación a esa tierna mujer que le pidió prestado el programa. Nada pudo arruinar el buen ánimo que dejaron todos los olores de especies en su cabeza. La Macha llegó tarde y apurada, pero con una sonrisa de buena compañía envidiable. El espectáculo no fue malo ni bueno, solo divertido. Cuentos de desahogo se mezclaron con canciones corta venas y algunos silencios que le permitían recordar a su ex. Entonces pensó que ese show era como su vida actual. Algunos ratos lindos, otros aburridos, tantos melancólicos y muchas muchas risas y buenas sonrisas. Así fue la noche.
Una cerveza en el bar de Rita y ese sentimiento de superación que habita ese lugar se le impregnó en la chaqueta. Pronto salió huyendo al encuentro de un romance nocivo, una cura al mal de amores, un ave de paso.
Cervezas y risas, cuentos y aventuras pasadas. Uno que otro lance en búsqueda de alguna trompa cómplice. Al final un beso de despedida y una sesión de psicoterapia con la siempre inquisitiva K. Y ojo que la K no es para guardar anónimo, ese es su nombre verídico.
Despedida de amigos y camino pronto a la alcoba para descansar, que el mundo inicia otra vez mañana.
En la cama antes de dormir se dejó hacer el amor otra vez por la soledad. Un suspiro y la mirada otra vez al techo. Esta mirada ya no tiene decepción.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Poquitas, poquitas cosas...

Un paquete en media mañana es mucho, para quien lo vea o lo fume. No paro de fumar y la ansiedad no para de querer explotar por cada poro. me he fumado la puta amargura y he tomado café como para orinar por siete siglos.
Algo bueno, quizá lo único, es que acomodé y limpié mi cuarto. Bueno fue una limpiadilla, no mucho. No más levantar el polvo y cambiar de lugar las cosas. Pero eso limpió un poco mi mente y me permitió dormir sin tos en un ambiente más libre de polvo.
En un bolsito eché todas las cosas que encontré de ella. Fueron tan poquitas las cosas que encontré, tan poquitas, que me di cuenta que ya te habías ido. Emprendiste la retirada hace mucho, puede que empezaras desde que empezaste con él. No sé.
Estoy enredado y comprendo muy pocas cosas. La verdad, solo sé que acomodé un poco mi cuarto y eso me hizo sentirme más cómodo. O acomodado, no sé como describirlo.