
(Historia -lección- de como llegó a este blog)
Entre la amargura y la vuelta de aquella esquina. Se perdió. Al poco de andar, ya no recuerda, de donde vino o por quien vino. Par donde va, es un misterio que solo reconoce aquel quien jala las cuerdas. Una tarde, cuando el sol se dispersaba entre las nubes de la lluvia próxima, intentó recordar. Aclarar sus nublados y definir de donde venía o para donde iba. Qué hacer consigo mismo. Y porqué, para qué, por quién o a dónde. Tantas preguntas de su destino.
Cayó del árbol sagrado, sin pedirlo. Vive entre los hombres desde hace tiempo. Poco a poco la verdad se oculta y la realidad se impone. Olvida a cada segundo su persona, mientras un nuevo ser se apodera de él, se impone y se reconstruye; sin preguntar sus deseos. El bien menos el mal, multiplicado por la fórmula mágica de 1,3… se convierte en la ecuación que le dice matemáticamente e inequívocamente que escribir. TONTERAS. Pensó al principio. Que el mal es imposible de medir, que el bien no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no tiene fin, no lo tiene. TONTERAS. La vida no es blanco y negro. No pasa.
Poco a poco el hombre le enseñó. El hambre es relativa. La pobreza es una elección. El dueño es el derecho encarnado. Así aprendió lo más triste de este mundo. Aprendió que este mundo no tiene corazón y que el corazón es para idiotas. Idiotas los que creen salvar a un mundo mejor.