jueves, 18 de diciembre de 2008

Un libro

Ella parecía un libro de pasta gruesa, incomodo y complicado. Su cara dibujaba un titulo poco atractivo diseñado para alejar aventureros. Pero su cintura y sus manos llamaron mi atención por su belleza singular. Ya estaba tomad, otra vez, y no media bien los riesgos. Hoy, diez meses después, acepto que debí pensarlo dos veces antes de acercarme. Aún pienso que es una perdida de tiempo intentar razonar con un borracho, así que esa noche no me moleste en convencerme de ser discreto. Le hable y cuantas veces ella intento despistarme le devolví una respuesta sagas. Fue un combate. Ella intentando probar que yo era muy tonto para su alteza, yo demostrándole que aún ebrio soy capaz de esconder mi ignorancia con gracia. En una que fue y vine se descuidó y con mis ojos le asesté un golpe fatal. Ella solo sonrió, muestra de que ya había logrado su atención. Lo demás fue paciencia y esperar. Dos meses esperé para volverla a ver.

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