Yo quería ser un desvergonzado autopromotor. Pero fallé. La verdad es que siempre me da vergüenza cuando se me sale un pedo en la cantina. También soy un poco falto de estima propia. Igual, no hay mucho que promover. Mierda, lo hice de nuevo, ahí estoy yo aminorandome otra vez, que mal me caigo. En fin, será en otra vida.
Por ahora, seré un vergonzado autocritico, de esos que tantos hay por ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario