Fin de semana a Puerto Viejo. Que les cuento. Fue un paso de la luna llena a la llena, con efectos residuales.
No se pasó mal, de hecho nada mal. La lluvia no deja de ser una cosa buena y mucho mejor si uno no esta trabajando en sucesos ese día y puede disfrutar de las gotas de rocío en el rostro. También esta el plus de haber finalmente conocido Manzanillo (totalmente recomendado).
En fin, a lo que vine. Que es comentar el efecto océano. Puede sonar trillado, pero que pequeñito se siente uno a la par de ese gigantesco y atemorizador cuerpo de agua. Y que enanos se vuelven los problemas. Que perspectiva más distinta y sabrosa da la brisa marina.
El efecto océano del fin de semana fue de gran utilidad para continuar con mis estudios mentales de la Contradicción Permanente, que en materia de conocimiento personal viene siendo para mi persona como lo que es la Revolución Permanente de Trotsky para la teoría socialista.
La reconfiguración del análisis de mi condición de vida es muy cómodo cuando se pone en contraste con los datos almacenados del estilo de vida que quiero llevar. Así como una comparación de radiografías.
No me puedo quejar si desde hace unos añitos decidí vivir esta Contradicción Permanente y no quejarme y no asustarme tan fácil. Allí voy por la siguiente herida!!!
A mis amigos les pido disculpas. Juro no quejarme más por la Contradicción Permanente que es mi vida, si a final de cuentas es algo que yo me busqué y me sigo buscando. Juro recordar que esa CP produce ansiedad, la cual si no se maneja bien resulta en frustración y la frustración resalta una vena en la frente que amenaza con estallar.
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