Quiere salir y debería dejarlo salir. Lo que pasa es que no se me olvida la historia de la caja de pandera y tampoco creo que las cadenas de la bestia estén debidamente atadas o que las quiera debidamente atadas. Creo que quiero dejar a la bestia salir a jugar, aunque sea por un fin de semana y con tareas pendientes predeterminadas.
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