mi cabeza no se volvió muda es que yo deje de escucharla, por temor quiza y es que quiza lo único que grita son miedos. se volvió una cobarde mi cabeza o me volví un cobarde yo. me he dejado robar y ahogar y mis latidos brincan y se revientan por cada nada de nada a nada. el silencio se ha vuelto tan insoportable y los celos se arrebatan además de las ganas de vengarme o gritarles, pero soy un cobarde ya y solo me cayo y recito. espero y no digo más, vivo mi vida e intento olvidar, misión nada difícil. serán los años y los lustros, las décadas las que den su veredicto.
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