domingo, 10 de enero de 2010

Infinitos/adversos


Miedo a la cobardía en el chocolatesco país de donde nací. Terror al calor efímero y la lluvia quien, al estilo Calufa, cae como agujas que congelan los huesos más armados. Crisis en el ordenador y el televisor que no para de cantar. Oscuridad en la casa y luminarias de fuegos artificiales en las retinas. Esperanzas postergadas a punta de sueños ensalzados y resuena resuena la tendida. Mentiras de la derecha por discursos sordos en la acera del frente. Revoltejos en los consquimiellos. Todos ya no somos porque las verdades se las devoró el azuzador. Bebedores que no andan confesados y calamitosos que no corren por no tener nada que cargar. Infinitivos todos, somos todos infinitivos, nada más que infinitivos se acomodan en el horizonte para verse desplomar.

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