Esa canción tan buena y tan absurda en la que no deja de colarse tu recuerdo. Y la mentira de no querer admitir que lo que más me duele de toda esta historia es que digas y pensés esas cosas. También que no puedo ni decirte esto. Igual, yo en el saco dejé muchas buenas historias y gratos recuerdos, una sonrisa y unos ojos de gata, unas orejas y un pelillo de zorra y unas manos un poco raras pero que a mi me gustaban.
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