lunes, 14 de septiembre de 2009

Era el Caribe, el mismo que nunca visitamos juntos. Aquel Caribe soñado. El mal clima y el capricho nos había empujado a una cabina gigantesca con camas vagabundas regadas por todas partes. Era tanto el calor que tenía miedo de recostarme a tu lado por aquello de que la pasión que me quemaba acabara por encender el catre. No me hechaste, te bese, no te asustaste, te abracé, sonreistes. El mundo se elipsaba y el tiempo se distorcionó. Tu cuerpo volvió a ser el mismo de la chiquilla mía, mi sonrisa volvió a sonrojarse con la inocencia que ya no tengo. Mi camanance perdió toda la pena de los golpes y las traiciones. Otra vez enamorado sin reparo, como aquella tarde fría en Cachí. Hicimos el amor sin nada que perder, sin el fantasma de él sin el fantasma de ella. ¿Qué haces? ¿Crees que soy tonto?, yo sé que esta es la última oportunidad que tengo para hacer el amor contigo, mañana será tarde, no te enconjas, no pienses en él, no creas que le traicionas, no te niegues y deja que pase la última vez.

No quiero admitir que fue un sueño.

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